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La arqueología está obteniendo datos sorprendentes y reveladores de aquella civilización. Con esta información se vuelve evidente que lo que relata el Génesis (datado precisamente hacia el 3000 a.c.) no es la creación de la naturaleza humana, sino las condiciones de un nuevo modo de convivencia y de ser humano que se imponen contra otras, y que incluyen el parto con dolor, la transformación del ‘hysteron’ en ‘histeria’.
De hecho el Génesis habla de un Paraíso del que fueron expulsados nuestros primeros progenitores; es decir, que aunque lo de ‘primeros’ da pié a pensar que desde el principio esa fue nuestra condición, no pudieron omitir la existencia de otro mundo anterior al actual. ¿Por qué si no inventar la historia de un Paraíso, de una serpiente-demonio, de un Arbol del conocimiento del bien y del mal cuya accesibilidad queda también prohibida con la expulsión del Paraíso?
Durante al menos 5 milenios fue el útero y no el corazón el símbolo del amor y de la vida, representado en todo tipo de objetos; al igual que la serpiente, (XII) símbolo aún más generalizado de ese movimiento erótico, de la sexualidad de la mujer, durante varios milenios de civilización no patriarcal. Ha habido muchas otras representaciones simbólicas del útero y de la sexualidad de la mujer desconocida en nuestro mundo, que no podemos detallar aquí.
Ceramica de la cultura Cucuteni, formas uterinas.
Sabemos que cuando la mujer se excita sexualmente, el útero empieza a latir, como un corazón, pero un poco más lentamente; como una ameba que se contrae y se expande, como el latido del cuerpo de una rana (los Taironas representaban el útero con una rana (10) (XIII)). En cada latido, el útero también se extiende y desciende, como un movimiento ameboide, hasta hacerse incluso visible desde el exterior en estado de excitación fuerte. Por eso en la Grecia clásica la mujer frígida era la mujer que tenía el útero arrinconado arriba . Este palpitar del útero no son sino los movimientos rítmicos de su tejido muscular impulsado por la emoción erótica; lo que desde nuestra perspectiva patriarcal que ha eliminado el deseo de la función reproductora, llamamos 'contracciones. La emoción erótica es la que hace palpitar el útero de modo placentero; y cuando la mujer recupera la sensibilidad y se restablece la unidad psicosomática útero-conciencia, como dice Merelo Barberá, (3) puede consciente o semi-inconscientemente acompañar ese movimiento, pues el útero también tiene conexiones neuromusculares con el sistema nervioso voluntario y el neocortex. Casilda Rodrigañez.
Casilda Rodrigañez.
Marija Gimbutas. (1921-1994)
Diosas y dioses en la vieja Europa. (The goddesses and gods of the Ancient Europe).
"El término ‘Vieja Europa’ se aplica a la cultura pre-indoeuropea de Europa, una cultura matrifocal y probablemente matrilineal, agrícola y sedentaria, igualitaria y pacífica. Contrasta agudamente con la cultura proto-indoeuropea que viene después, que era patriarcal, estratificada, pastoral, móvil, y guerrera, que se impuso en toda Europa excepto en algunas franjas del sur y del oeste de Europa, a lo largo de tres olas de infiltración desde las estepas rusas, entre el 4500 y el 2500 a.c. Durante y después de este periodo, las deidades femeninas, o más precisamente, la Diosa Creadora en sus diversas formas, fué ampliamente reemplazada por los dioses predominantemente masculinos de los indoeuropeos. Lo que se desarrolla después del 2500 a.c. fué una mezcla de los sistemas míticos, el de la Vieja Europa y el Indo-europeo." (…)
Venus de Willendorf (c. 25000-20000 a.C.). Esta figura en piedra caliza de la Diosa Grávida prehistórica, con los atributos femeninos relacionados con la generación muy resaltados, es la más popular de cuantas se conocen. Mide 11 cm. y fue hallada en Willendorf en 1908.--------------------



Virgen de las Angustias.----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
El útero en la Vieja Europa La representación del útero en la Vieja Europa fué muy importante, como es lógico en una sociedad en la que lo maternal estaba reconocido como factor de vida y de organización social; cuando el hysteron no se había vuelto espástico ni había devenido histeria. Entonces no había que paralizar a las mujeres, y la condición femenina hacía su función en la tela social.Y se sabía que lo que alienta el cuerpo de una mujer es el útero.Y también luego demostraron saber que paralizando el útero se paraliza el cuerpo de las mujeres y se destruye la matrística.Y se construye una sociedad en la que la unidad psicosomática entre la conciencia y el útero está rota, como dice Juan Merelo Barberá.90
El corazón es el motor que bombea la sangre a todo el cuerpo, pero del útero sale el placer y el complacer, el deseo de bienestar del cuerpo contiguo. Del útero sale el deseo de vivir y de dar la vida.
Sin necesidad de ecografías, en la matrística conocían el útero y sentían su función, su forma, su latido. Sabían y sentían que sus latidos impulsan el fluido emocional que traba las relaciones armónicas. Cada latido expande pasión y deseo de bienestar compartido. El cuerpo necesita del útero palpitante para autorregularse y para la autorregulación del grupo; derramarse para seguir vivo y que vivan l@s demás. Esta es la condición femenina de la especie humana, que existía en el Neolítico.Y esto queda patente en su arte; al igual que las vulvas paleolíticas, la representación
del útero es abundante y se extiende a lo largo y a lo ancho de todo el Neolítico (en la geografía y en el tiempo a lo largo de 10000 años), como expresión generalizada del sexo femenino.
Astarté.
Astarté, nombre de una de las Diosas más extendidas, quiere decir útero.
La forma uterina está directamente plasmada en amuletos, sellos, tapas, vasos, y todo tipo de cerámicas del arte neolítico, a menudo insertados en motivos con un fondo reticular (los fondos reticulados ‐según Gimbutas‐ representan la mucosidad y el fluído del sexo femenino).Tenemos ejemplos desde lo encontrado en las excavaciones de Draguseni (Rumanía) de la cultura Cucuteni (4200-4100 a.c.), hasta en Berbati de la cultura micénica (155-1300 a.c.), ya que como dice Gimbutas Círculos, óvalos y úteros sobre fondos reticulares continúan apareciendo en los vasos minoicos y micénicos91. El útero es un motivo habitual en los platos de cerámica de la Vieja Europa, formando frisos, fondos, y todo tipo de diseños92. Los fondos reticulados asociados al útero son importantes tanto
cuantitativa como cualitativamente; los podemos encontrar también dibujados en piezas de cerámica del arte ibérico y del arte pre-colombino. Y son importantes cualitativamente porque representan las eyaculacionees femeninas, ‘el manantial del placer’ del cuerpo femenino que en nuestra sociedad está tan seco. Su representacion en el arte neolítico es una prueba más de la existencia de ese mundo con mujeres verdaderas.
Arte Minoico.
El útero aparece de forma muy generalizada en las “columnas de la vida”, o bandas destinadas a representar la evolución y la regeneración de la vida. Son habituales, por ejemplo, las bandas de espirales con un huevo dentro de cada espiral, y las espirales que se vuelven serpientes o acaban formando úteros.
Creta, Cerámica de Kamarés.
Cultura Cucuteni. Vieja Europa.
Cultura Karanovo. Vieja Europa. Casilda Rodrigañez.
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Creta, delfines en el Palacio de Knossos.
CULTURA TAYRONA. 







Cervix. 






Orgasmic Birth es un documental en DVD que examina la naturaleza sensual del nacimiento y en el que se plantea una pregunta vital para la humanidad: ¿Qué ocurriría si a la mujer se le enseñara a disfrutar del nacimiento en lugar de a sufrirlo? Dirigido por Debra Pascali-Bonaro.
Debra Pascali-Bonaro.
Más información en www.orgasmicbirth.com.
Parto con orgasmo. Evidencias médicas demuestran que el alumbramiento puede ser tan placentero como el momento de la concepción.
Por: Arnoldo Mutis. Parto y orgasmo son dos experiencias que a simple vista no tienen nada que ver, pues si el uno normalmente está en el extremo del dolor, el otro está en el límite del disfrute. Pero, por absurdo que parezca, ya no cabe duda de que están estrechamente conectados por las poderosas fuerzas que la mayoría de las mujeres todavía están por descubrir en su naturaleza. a partir de testimonios de madres, padres, parteras, sicólogos y obstetras, el parto sereno y placentero es revelado como una parte integral de la sexualidad femenina y un derecho humano que se viola a diario.
Así lo relató recientemente para The Sunday Times, de Londres, la abogada de 31 años Isabel Patterson: “Recuerdo que comencé a tener esas sensaciones cuando mis contracciones se intensificaron y estaba cerca de dar a luz. Era la más increíble excitación, que comenzaba en mi pelvis e irrigaba toda la parte inferior de mi cuerpo. Era un ola tras otra de lo que sólo puedo describir como placer puro. Mi pelvis comenzó a empujar involuntariamente hacia abajo y mis piernas temblaban mientras que yo experimentaba un prolongado orgasmo que me pareció que fue de horas. Ahora sé que lo que sentí fue en verdad una serie de orgasmos por espacio de una hora, pero lo que sucede es que durante el parto el concepto del tiempo es diferente. Mi esposo me contó después que yo gritaba una y otra vez: ‘Oh Dios mío, esto es muy bello, es como hacer el amor’”.
Isabel prosigue su relato contando cómo la comadrona que había contratado para tener a su bebé en casa, notó que su clítoris palpitaba y ella mantenía sus ojos cerrados en éxtasis durante cada oleada de goce, al tiempo que su hija se deslizaba sin dificultad por el canal vaginal hasta llegar al punto culmen: “Tuve a mi bebé sin ningún tipo de asistencia para el dolor y mi recuperación fue increíblemente rápida porque no sufrí desgarró ni necesité sutura. Me sentía maravillosa, pero un poco confundida y avergonzada por lo que había vivido; además, un poco culpable por haber experimentado algo usualmente asociado con el coito durante el nacimiento de mi hija”.
Lo que los expertos en la materia les dicen a mujeres como Isabel, es que no hay razón para avergonzarse por haber tenido un parto con éxtasis, sino que, todo lo contrario, deben sentirse felices porque la meta es que esa sea la manera de dar a luz del futuro, dejando en completa libertad a los dictados de la naturaleza. “Biológicamente, la mujer está concebida para recibir gran placer de su cuerpo no sólo durante los preludios amorosos y el coito, sino también durante el parto”, confirma la sicóloga prenatal y perinatal Carrie Contey, quien habla del tema en el documental Orgasmic Birth. “El parto ofrece deleite sexual en una continuidad de sensaciones que comienza en los primeros momentos de la labor, cuando, si la mujer se relaja y se siente segura, el útero se contrae rítmicamente. Todo concluye en un intenso clímax mientras que el bebé atraviesa la vagina”, explica.
Sheila Kitzinger ---------------------------
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